HERNIA DE HIATO


INTRODUCCIÓN

La apertura que comunica el esófago con el estómago está controlada por una serie de músculos. Si estos se debilitan, los ácidos del estómago pueden fluir hacia el esófago y causar inflamación o incluso provocar que parte del mismo penetre en el abdomen originando la hernia de hiato. Hay personas que viven ignorando que padecen este trastorno mientras que otras sufren sus síntomas con mayor intensidad. El más característico es una sensación dolorosa y de ardor en el pecho y la garganta, que se agrava tras comidas copiosas, al estar acostado o agachado o cuando aumenta la presión abdominal. Las causas más frecuentes que pueden dar lugar a esta dolencia se relacionan con ese aumento de la presión abdominal: toses violentas o vómitos repetidos durante periodos largos de tiempo, embarazo, esfuerzos intensos, sobrepeso y obesidad. La alimentación puede prevenir o disminuir el riesgo de aparición de este trastorno (principalmente en caso de sobrepeso u obesidad), o bien ayudar a reducir las molestias de la hernia de hiato ya instaurada junto con un adecuado tratamiento farmacológico bajo prescripción médica facultativa.



MÁS INFORMACIÓN

Sociedad Española de Patología Digestiva

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Correo electrónico: sped@sped.org




LA RESPUESTA MÉDICA

La hernia de hiato es muy frecuente, especialmente en gente mayor de 50 años. Aunque la causa es desconocida podría deberse al debilitamiento de los tejidos. Para poder diagnosticar la patología, el médico realizará un examen físico normal que le indicará la posibilidad. Si esta es afirmativa, se añaden los estudios radiográficos, ya que las radiografías de abdomen con contraste demuestran claramente la hernia hiatal. También puede someterse al paciente a estudios endoscópicos, ya que una endoscopia digestiva (la observación directa del esófago y estómago con un tubo flexible de fibra óptica) ayuda a descartar otras causas de molestias digestivas altas.

Para hacer frente a este tipo de hernia los médicos aconsejan un tratamiento conservador. Así, en un principio, se intentará reducir la regurgitación de ácido hacia el esófago (reflujo gastroesofágico), para lo que es útil seguir una medicaciones que neutralizan la acidez del estómago. Se habrán de evitar comidas muy copiosas, no tumbarse o agacharse justo después de una comida, dejar de fumar y reducir peso. Existe la posibilidad, en aquellos casos más graves, del tratamiento quirúrgico, pero siempre se plantea cuando falla el tratamiento conservador o ante la presencia de complicaciones.




LA RESPUESTA DIETÉTICA

Las recomendaciones dietéticas que ayudan a prevenir la hernia de hiato son las de alimentación equilibrada, con un aporte calórico adecuado a las características de cada persona que permita alcanzar o mantener un peso saludable.

En caso de padecer hernia de hiato, para reducir los síntomas se aconseja una alimentación fraccionada (5/ver-menu-aconsejado comidas diarias de pequeño volumen) que incluya alimentos de fácil digestión, no irritantes, según la tolerancia individual para evitar restricciones dietéticas innecesarias.




RECOMENDACIONES DIETÉTICAS

Hernia de Hiato Llevar a cabo una alimentación saludable y con un aporte energético que permita de forma progresiva normalizar el peso en caso de sobrepeso u obesidad.

Tener siempre en cuenta la tolerancia individual para hacer la dieta cada vez más variada y completa.

Algunos alimentos le pueden producir molestias, y si es así, suprimirlos durante algún tiempo de su régimen y probar a reintroducirlos de nuevo más adelante. No limite su dieta durante más tiempo o más de lo necesario.

Distribuir la alimentación en cinco o más comidas al día para reducir el volumen de alimentos por cada toma, no dejando pasar más de 3 horas sin comer o beber algo.

No hacer comidas abundantes; pesadas o copiosas, comer lentamente y masticar bien.

No comer alimentos sólidos o líquidos justo antes de ir a la cama, dejar pasar al menos dos horas

Preferir alimentos jugosos que apenas precisan grasa ni cocción prolongada.

Tomar en pequeña cantidad o de forma ocasional alimentos grasos y evitar los muy salados o en escabeche.

Evitar las salsas muy grasas elaboradas con yemas, exceso de aceite, nata, queso... tipo carbonara, holandesa, etc.

Evitar alimentos que estimulan la secreción gástrica como el café y el alcohol.

Sustituir el café, el descafeinado y el té por achicoria, malta o por infusiones suaves (romero, salvia...), excepto de menta piperita, que relaja el esfínter del esófago facilitando el reflujo gástrico.

Según hábitos, se permite un consumo moderado de bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, sidra, vinos de mesa) durante o después de las principales comidas, nunca en ayunas.

No tomar bebidas gaseadas.

No consumir cantidades excesivas de azúcar.

Los derivados del tomate (salsas) y el zumo de cítricos suelen causar molestias, en cuyo caso, podemos asegurar el aporte de vitamina C tomando mandarinas dulces o frutas tropicales maduras (mango, papaya...).

Evitar los alimentos muy calientes o muy fríos ya que provocan irritación.




ALIMENTOS ACONSEJADOS, PERMITIDOS Y LIMITADOS

ALIMENTOS ACONSEJADOS

Leche y lácteos: preferir los menos grasos; leche semidesnatada o desnatada, yogures no enriquecidos con nata, queso fresco, quesos cremosos (poco grasos, tipo de nata), requesón, cuajada, petit suisse, mousse de yogur.

Carnes, pescado, huevos y sus derivados: carnes con poca grasa, pescado blanco, huevos revueltos o en tortilla o escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo.

Cereales, patatas y legumbres: todos salvo los indicados en "alimentos limitados". En relación con las legumbres cocidas enteras, se aconseja cocinarlas sólo con arroz o patata y verduras, y si aún así no sientan bien, probar cocidas en puré y pasadas por el chino o pasapurés para eliminar los "hollejos" y mejorar su digestibilidad (su tolerancia depende de la persona).

Verduras y hortalizas: evitar las flatulentas (col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcachofas, cebolla y pimiento en crudo, etc.).

Frutas: frescas muy maduras no ácidas, batidas o asadas o en compota o en puré.

Bebidas: agua, caldos, infusiones suaves (salvo de menta piperita o con extractos de menta), zumos no ácidos, bebidas sin gas.

Grasas: aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja...), mantequilla o margarina (se toleran mejor en crudo) y mayonesa light (menos grasa que las convencionales).

Otros: mermeladas en desayunos, con moderación.



ALIMENTOS PERMITIDOS (consumo moderado y ocasional)


Leche y lácteos: leche entera (según tolerancia), batidos lácteos (excepto de chocolate), natillas y flan, arroz con leche.

Carnes semigrasas, pescado azul, jamón serrano y jamón york magros

Cereales: cereales de desayuno azucarados (sencillos, con miel, integrales y muesli), según tolerancia.

Bebidas: zumos comerciales no ácidos, fruta en almíbar sin el jugo.

Otros productos: miel (puede dar acidez), bollería y repostería sencillas (las que en composición más se parecen al pan: bollo suizo, bizcochos de soletilla), gelatina de frutas, helados y sorbetes, frutos secos y mayonesa convencional.



ALIMENTOS LIMITADOS (consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades)


Leche y lácteos: leche condensada, quesos fuertes (grasos, muy maduros o fermentados), postres lácteos con nata.

Carnes grasas, fibrosas como el conejo, carne cocida dos veces o muy condimentada, embutidos grasos y vísceras, huevos duros, pescados en escabeche o en salazón (bacalao, arenques...).

Cereales: pan fresco recién horneado tipo baguette (fermenta en el estómago y crea molestias), cereales chocolateados, galletas rellenas, chocolateadas o bañadas con soluciones azucaradas, etc.

Frutas: fruta no madura y cruda, frutas ácidas, fruta en almíbar, frutas desecadas y confitadas.

Bebidas: café, descafeinado y té fuertes, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez).

Grasas: nata, manteca, tocino y sebos.

Otros productos: fritos grasos, pastelería y repostería, chocolate y salsas picantes.




CONOCE ALGO MÁS

PREGUNTAS CON RESPUESTA

Hernia de Hiato Aunque no se sientan molestias tras una comida ¿Se han de tomar antiácidos?

No. Sólo es preciso tomarlos en caso de que se produzca la acidez, la cual puede prevenirse mediante el cuidado de la alimentación y otras medidas no dietéticas ya indicadas.

¿Qué ocurre si cada día tomamos antiácidos?

Los antiácidos disminuyen la absorción de ciertas vitaminas y minerales: tiamina o vitamina B1, vitamina A y fósforo, por parte de nuestro organismo. Por tanto, es esencial llevar a cabo una alimentación variada, equilibrada y según las recomendaciones expuestas, para evitar que se produzcan déficits de dichos nutrientes. Así mismo, debemos hacer un buen uso y no un abuso de los medicamentos.

DEBATE, HABLAN LOS CIENTÍFICOS

Muchas veces, la hernia de hiato sólo produce síntomas cuando la persona es obesa, y por tanto el mejor tratamiento es la pérdida de peso: el 90% de los pacientes mejoran sintomáticamente al alcanzar el peso adecuado. En cualquier caso, se debe procurar evitar el reflujo (no es favorable tumbarse después de comer ni incluir alimentos o bebidas que producen reflujo) y las tareas que requieran inclinarse (es mejor la posición de cuclillas que el inclinarse) o que aumentan la presión abdominal. Algunos fármacos alivian el dolor, pero no curan el proceso. Los antiácidos u otros fármacos como la cimetidina o la ranitidina son los más empleados junto con el consejo dietético por parte de los expertos.

¿CÓMO COCINAR Y CONDIMENTAR?

Preferir aquellas técnicas culinarias que menos grasa aportan a los alimentos: al agua -cocido o hervido, vapor, escalfado-, rehogado, plancha, horno y papillote.

Utilizar moderadamente: fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados (estos últimos, desgrasar en frío mejora su conservación y calidad nutricional).

Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:

Ácidos: Preferir el vinagre de manzana y el zumo de limón al vinagre de vino, según tolerancia individual.

Aliáceos: Evitar los carminativos que estimulan las secreciones gástricas -ajo, cebolla, chalota..., según tolerancia individual.

Hierbas aromáticas: Conviene incluir en las recetas tradicionales hierbas que ayudan a la digestión tales como el estragón, el eneldo, laurel, tomillo, romero, mejorana y otras hierbas aromáticas.

Evitar las especias fuertes, pimienta (negra, blanca, cayena y verde), pimentón, guindilla.




RECETAS

Desayuno:

- Un vaso de leche semidesnatada con achicoria o malta, tostadas, mantequilla y mermelada.

Comida:

- Crema de calabacín con panecitos tostados*.
- Merluza en salsa verde.
- Fruta de temporada madura y pan.

Merienda:

- Cuajada, bocadillo, fiambre de pavo.

Cena:

- Ensalada de lechuga, tomate, zanahoria y remolacha.
- Lomo frito con puré de patata.
- Fruta del tiempo madura y pan.
Hernia de Hiato


CREMA DE CALABACIN CON PANECITOS TOSTADOS
4 personas

Modo de elaboración:

sofreír en una cazuela con aceite el ajo picado y la cebolla en juliana y añadir el calabacín troceado sin piel y la sal. Una vez esté todo el conjunto bien 'pochado', añadir el vaso de leche y dejar que hierva. Colocar la mezcla en un recipiente y triturar con batidora, añadir los quesitos y el otro vaso de leche y triturar hasta que quede homogéneo. Colocar la crema de nuevo en la cazuela y dar un hervor. Tostar el pan en tostadora, quitar los bordes y cortar en cuatro cada rebanada. La crema se decora con los panes justo antes de servir para que no se ablanden.



Ingredientes

2 calabacines, 2/la-respuesta-dietetica ajos, 1 cebolla o la parte blanca de dos puerros, 2 vasos de leche desnatada, 4 quesitos light, sal y 3 rebanadas de pan de molde.





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