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La cistitis es una enfermedad curable en dos semanas con tratamiento. Por la anatomía del sistema urinario femenino, con un conducto de comunicación entre la vejiga urinaria corto y recto, es más frecuente entre las mujeres aunque también son un factor importante las alteraciones de la uretra.
Los síntomas más característicos son: quemazón al orinar; orinar muchas veces, con poca emisión de orina; aumento de la necesidad de orinar; orina con mal olor; dolor abdominal por encima de la vejiga; dolor de la parte inferior de la espalda; fiebre ligera; dolor durante el acto sexual; e incontinencia o falta de control urinario.
Es recomendable sentarse en baños de agua salados o con burbujas, no excederse en el consumo de alcohol; evitar los pantalones muy ajustados; eliminar el estrés. Los médicos aconsejan también, ducharse en lugar de lavarse en el bidé, beber al menos 8 vasos de agua diarios, usar posiciones superiores o laterales en el caso de la mujer durante el acto sexual y usar lubricante, limpiar zonas anales después de la defecación (siempre de adelante hacia atrás); y no retener la orina.
Si la cistitis persiste, es aconsejable acudir al especialista quien realizará análisis de orina, cultivos bacterianos, cistiscopia y ultrasonidos, y si procede, podrá recetar antibióticos selectivos para la infección, antiespasmódicos para evitar el dolor, analgésicos urinarios.
Es importante seguir los tratamientos para evitar que la infección se extienda por el torrente circulatorio a otros órganos, o por la orina hasta los riñones.
En casos en los que haya una alteración anatómica subyacente o una higiene post-defecatoria incorrecta (no limpiarse o hacerlo de atrás hacia adelante), pueden producirse cistitis de repetición, que deberá tratar el médico con antibióticos durante temporadas largas.
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